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Entre la automatización y la “selección natural”

No se acaba de modelar el sector de quienes se dedican a la estructuración y consolidación de presencias digitales (administradores de contenido, diseñadores Web, developers y marketers, entre otros) cuando sobre éste ya se ciernen algunas amenazas. ¿Cuál es un escenario posible para este gremio en pocos años?
Mujer jóven sobre la cual se proyecta un código
Mujer jóven sobre la cual se proyecta un código

Texto Equipo Pixel, Foto por Joshua Gandara | Unsplash

Ha sido muy arraigada la idea de que las tendencias globales se adoptan lentamente en los países en vías de desarrollo, no obstante, algunos sectores productivos escapan a este prejuicio.

Este es el caso del sector de servicios que constituyen empresas y freelancers que se dedican a la estructuración y consolidación de presencias digitales (páginas Web, portales, aplicaciones y tiendas virtuales, entre otras).  

Este sector se ha servido de la misma red de redes para romper con este paradigma de “lenta implementación” eliminando cada vez más obstáculos a su paso y subyugando condiciones endémicas para transformarse en uno de los primeros “gremios globales” que existen.

En países como el nuestro está compuesto por miles de especialistas, profesionales, aficionados y aprendices que buscan un espacio dentro de este mercado gobernado por la democratización de oportunidades y las bajas barreras. Eso ha impulsado a estas personas a vivir “el sueño de Internet” sin reconocer que el concepto de “gremio global” también genera una mayor susceptibilidad a las macrotendencias y sus amenazas. En este sentido es posible que en poco tiempo este sector enfrente una de sus primeras crisis debido a los intereses de un conjunto de empresas que están detrás de un mercado que tan solo en servicios de diseño Web en Estados Unidos en 2020 podría representar unos USD 40 billones. [1]

Y es que empresas como Wix, Magnolia, Adobe, HCL Technologies, Acquia y Google, entre otras, están utilizando enormes capitales para hacerse con grandes cuotas de mercado invirtiendo en soluciones que les permitan generar eficiencias a gran escala en diferentes segmentos, actividades y categorías asociadas con el sector. Algunos grandes jugadores de la industria públicamente ofrecen o al menos reconocen estar trabajando en herramientas basadas en inteligencia artificial para automatizar procesos que como el de diseño, se creían reservados para los seres humanos.

Aunque no han despegado en todos los ámbitos y en cualquier escala, pronto estarán en condiciones de hacerlo, pues estas tecnologías trabajan 7 x 24 ganando tracción en un mercado que de por sí conocen sus casas matrices desde hace varios años. Estas organizaciones que hoy están apalancadas por las personas que trabajan en el sector posiblemente patrocinarán en el futuro la eliminación de intermediarios, su reducción o en el mejor de los casos su abrupta transformación, incluso sin haberlo programado, sino simplemente como un efecto colateral de su propia supervivencia.

En resumen, un panorama que resulta posible para este gremio es el de la intensa automatización, dejando el escenario propicio para una burbuja que probablemente impactará en los resultados de quienes conforman este sector de servicios.

El pronóstico por supuesto no es de tormenta para todos pues como ya ha sucedido antes, un grupo de personas podría sobrevivir construyendo una carrera a partir de estas plataformas allanando el camino para nuevas disciplinas relacionadas, con algunos agravantes:

  • que lo que pretenden estas soluciones es una aceleración de las capacidades de producción lo que supone el mismo riesgo para cualquier fuerza de trabajo implícita.
  • que las tareas que primero se sustituirán serán aquellas que requieren menos capacidades de análisis, lo cual impactará principalmente al talento humano de la base de la pirámide.
  • que las actividades de análisis y acompañamiento, aunque sean menos perecederas, también se están automatizando rápidamente.
  • que las personas que se están formando en este momento en las distintas actividades sujetas de riesgo, lo están haciendo, utilizando programas concebidos hace algunos años o a través de ofertas comerciales que no pretenden el desarrollo de una carrera a largo plazo.
“La segunda ironía es entonces que el diseñador de automatización tiene la intención de hacer la vida del operador más fácil y mejor, pero al enfocarse en las capacidades de automatización, hace que la vida del operador sea más difícil y peor”

Texto traducido de Regulating The Loop, Ironies of automation Law. por Meg Leta Ambrose PhD. [2]

Otro grupo presumiblemente podría superar la amenaza a partir de un trabajo contra tendencia de altísima calidad, centrado en el valor, con un concepto y una estrategia sesuda. Esta fracción más conservadora en sus técnicas será inmensamente liberal en sus propósitos y estará compuesta en buena parte de nombres de organizaciones e individuos que desde hace tiempo vienen trabajando en su posicionamiento como referentes de esta industria.

Estos “modistos de Internet” se afianzarán como gurús de la Web, dictando a partir de sus talentos únicos y carreras sobresalientes incluso los patrones que emularán las empresas detrás de la automatización.

Estas personas deberán contar con suficiente prestigio, metodologías probadas y recursos abundantes para experimentar, atreverse y romper los moldes de un sector que seguirá evolucionando especialmente en su relacionamiento e interacción con el usuario, en el desplazamiento hacia otro tipo de interfases o en el desarrollo de aún más asombrosas tecnologías de comunicación, entrenamiento y entretenimiento, entre otras áreas, lo cual desafortunadamente por definición siempre estará limitado a un grupo muy exclusivo de visionarios y “disruptores”.

¿Cuántas personas harán parte de este selecto grupo?, no es posible saberlo desde ya, pero casi con seguridad serán muchas menos que las que hoy cimentan su subsistencia en un conjunto de actividades que en pocos años pudieran empezar a ser consideradas mayoritariamente obsoletas.

La verdadera innovación de este sector podría estar sucediendo tras bambalinas, lejos del alcance de quienes ven con esperanza este “gremio global”, de los gobiernos menos desarrollados que cimentan políticas de competitividad basadas en este tipo de actividades, de quienes alimentan con un trabajo casi que sacrificado unas tecnologías que podrían en poco tiempo mostrar su doble filo.

¿En cuántos años se podría materializar una visión como ésta?, en 20, 10, 5, ¡en menos!, puede ser o inclusive nunca llegar del todo, pero lo concreto es que el sector que hace veinte años era nuevo, hoy es uno más y como tal está sujeto a enfrentar desafíos como los que en su momento este mismo gremio les impuso a otras actividades productivas.